sábado, 10 de octubre de 2020

Líricos




 


















Fernando Lázaro, una indiscutible,
Carreter, eminencia,
dejó dicho en su día el marcado carácter
fuertemente egocéntrico de los autores líricos,
ansiosos de contar, de arrojar hacia el viento
su peculiar visión, su sensibilidad
crecida, desbordada, diríase enfermiza
sin decirlo, más bien
dejándolo caer, dándolo por sabido.

Fernando Lázaro, mi muy amado
lanzador de palabras, qué calor
no te trajo la tarde para que tú escribieras
ese dardo en la página
veintidós de aquel libro
azul, boca de piedra en la portada,
segundo curso de una época egocéntrica,
sensible, peculiar, tal vez maravillosa.



                                                                     - de Geografías -




domingo, 31 de mayo de 2020

CXXIX















De pronto es aconsejable dejarse
en manos de la suerte,
ceder al entorno, mezclarse
con el resto y que hagan
los océanos las playas
a su antojo; que sea la luna
cuna o cuerno,
toro que abre íntimas veredas,
profundidad oscura 
por donde hacerse prófugo
y olvidar, siempre olvidar.
Seguir queriendo
todavía ver cómo se alejan
los mercantes en la nieve,
transitar por líquidos,
desordenar pecados,
y no saber cómo acabar
aun con decenas de años más;
de pronto, seguir
queriendo,
abandonarse suavemente
sin que importe el sentido
de lo dicho y lo escrito,
o si sí
o no conviene.




                                                                              - de Los ingenios del tedio -

fotografía de Arturo Sanz  


domingo, 17 de mayo de 2020

Geografías, IV





                                                                                                            ... la ciencia tiene que convencer; a la poesía le basta con seducir.
                                                                                                                                                              - F. Brines -





En los álamos de Brooklyn
el viento habla como en los del camino a Santa Cruz,
la lengua del Río del Este es oscura como la del Duero,
y los perros de la zona te olisquean, te ladran o te ignoran,
y defecan en aceras y en la hierba como acostumbra
cualquier perro en cualquier parque;                                                                                                                           después de la lluvia,
viene el mismo olor a heces y a pelo mojado, y el mismo
olor húmedo a la corteza abierta de los árboles.

Los turistas allí hacemos fotos: de uno, de otro,
del acero, del vidrio, de la ruina,
del páramo que late debajo de toda cultura.
Las mujeres comen helados. Alguna con labios muy rojos
ríe desde su escote y su copa con frambuesas y observa
a quienes pasan por la calle. Los hombres
llevan gorras y camisetas con publicidad. Casi todos
hacemos fotos. Los hombres también
comen helados.
                               Hay una heladería famosa en Brooklyn,
cerca del puente de hierro sobre el Duero.



                                                                                   - de Geografías -

fotografía de Fernando Montes



miércoles, 1 de abril de 2020








El descalabrado afán de razonar
todo
eliminó el sonido de los besos.

"No hay lugar a la esperanza"
-sentenciaron-,
y uno a uno vinieron
a agrietarse
los rostros más sedientos.

Al poco, 
comenzó a chispear.



 
                                     - de Alquimia -


dibujo de Ángela Gavilán



lunes, 16 de marzo de 2020






Ven, amor,
no te pierdas este sol
entre las traviesas de mi risa,
este sol informe,
deshaciéndose
tras la imposible eternidad
de un lunes
tintado en púrpura.
En vano, intentamos detener
este primer momento nuestro,
desterrar el dolor
de una soledad
casi inexistente.
Ven,
siente la caricia de luz
de este lienzo,
que el adiós
vaga aún por las ramas del olmo;
acomodémonos
en su aleteo,
en su destello
último.



                                                                                                                                                                                     - de Olalva -

                                                                                                                                                                         fotografía de Arturo Sanz
                 

sábado, 8 de febrero de 2020

Encuentro






Qué haremos

cuando la distancia termine, sean verdad las islas
y el cuerpo sea el cuerpo, y esas las manos, y lo recorran
lejos y por encima de los versos.

Este soy -nos diremos,

y serán nuestras las voces que oigamos, y por vez primera
estaremos detrás de las palabras y los gestos.

Este soy -mostrando el abismo entre lo soñado y lo sucedido

finalmente.
Qué haremos

cuando no haga falta inventar el canto
porque todo esté siendo por sí mismo
y ya libre de toda su riqueza.

Qué, frente a frente.



                                                                    - alrededores de Bl. -



viernes, 17 de enero de 2020

El tiempo que empiezas es propicio



El tiempo que empiezas es propicio
para terminar con algunas cosas.
No acierto a explicarlo. Pero es fácil
ver los montones de paja que sobran
con asomarse una vez al espejo.
Es fácil, pero no acierto. Y me escapo
contigo hasta el fin del mundo que pisas,
para dejar perdido -como el verde
escalofrío que pierde la espiga-,
en el monte que abres, este poema.



                                                                        - de Poemia -



                 

lunes, 6 de enero de 2020

Hombres







Llegando al punto de miedo,
ese humo que resbala
sobre limpios azulejos,
convendrá virar
hacia el dictado
de acacias y animales.

Dará igual si son demolidos
y nada queda, acabado todo,
de los trabajos íntimos,
hechos a contramarcha
y en silencio.

Si queda algo,
también dará lo mismo.


                            - de Los Ingenios del Tedio -





sábado, 30 de mayo de 2015






La congoja de verlo tan expuesto,
de corcho, a la carcoma.

La sonrisa de quien
lleva siglos comprendiendo.

Las manos,
por vez primera las manos,
tomándole
serenamente
el pulso a la madera.

Y el buen tiempo.

Y ese empeño en hilar
el haz de cuentas de la luna.

Y esa hilazón de fósforos
avivando
alardes en las ascuas consumidas.

La congoja,
decía,
la congoja.



                                         - de Alquimia -

Ilustración:  La noche, óleo de Ángela Gavilán


sábado, 25 de abril de 2015

madurez

    
     Llegó a decir que la única diferencia entre el rock de AC/DC y la obra sinfónica de Gustav Mahler, gigas  aparte, era de pura circunstancia. Años después, repetía que no recordaba haber sido tan loco, o haber estado alguna vez tan borracho.





Mal presagio, no hay duda,
el carnaval convertido en fiesta de niños;
pero aún peor mi presencia
entre los que observaban el desfile.


                                                                  -de Quinto Movimiento-

                   



sábado, 28 de marzo de 2015

Poema XI de Primeras Impresiones




El sol de junio se ovilla en geranios.
Sobre los pinos,
ceniza separa del cielo la tierra.
Silban gorriones.

Poco importa
si nadie dirige la vista hacia esa nube
y en este mismo instante  
piensa en mí.

O que no quede huella
de las voces del desván, las más amadas,
ni palabra
que cae en el cemento blando, y fragua:
poco importa.

Pasa una cigüeña, la única respuesta.
Pasa una cigüeña, un tobogán, no sé.

Niño no hagas esto. Niño
no hagas lo otro.

                              
                                            -de Poemia-

caligrafía de XLV




sábado, 28 de febrero de 2015





Pensé algunos títulos:

Si llega y trae consigo el abrazo de la sierpe,
y cuece pescado para la cena,
y recita versos que no conocen lo que llaman
la miseria de la página

Si tienes la sensación de estar observando
cómo sueñas, cómo despiertas, cómo caminas,
cómo hablas y tus palabras al momento
huyen por las cavernas ásperas del aire

Si un armadillo cruza la habitación
cuando más encendidos
estaban los cuerpos jóvenes de la fotografía

Si quieres estar allí,
en la playa, en silencio, desnudo
con el mar


                                                                                      (sin título)


                                                                                                                                      -de Quinto Movimiento-


lunes, 2 de febrero de 2015


A veces uno no se sabe,
no se encuentra
sino como víscera 
ardiendo perpetuamente,
precisando del roce atroz
de la piel y del verso
troceado 
para realzar matices.

Sin embargo, se es
y se sigue
-descuidado el por qué-
enlazando adjetivos.

Se es
caminante que porta ardor
y desasosiego a cuestas.
Todo hacia arriba,
hacia infinitos 
de huesos y cenizas,
con el desconocido
a quien llevan
nuestros zapatos.


                                                      -de Alquimia-


fotografía de Arturo Sanz

domingo, 4 de enero de 2015

itinerario















Cuando el sol hincaba los primeros
arpones del día en los abrojos,
hora brusca e imprudente,
bajaban decenas de catarros indefensos
desde lo alto de la paramera.

Bufanda de vapor al cuello
y afilado jersey, solíamos cogerlos
con franca habilidad
a la par que esperábamos 
el autocar del solsticio.

Así volvíamos al internado, 
cada uno con su pasmo,
luciendo tos y un desmedido
nivel de mercurio, y varios bultos de equipaje,
y el orgullo
de los cigarros fumados junto al río
en presencia de las chicas.

Era grato darse al sueño
arrullados por la grava, y despertar desvencijados
en los parajes de anís de enero, 
con aquel aliento a horno y saliva,
ajena y verde, aún por madurar.

Después sabríamos
que crecer era otra cosa: descubrir
un año cualquiera
que la humedad del humo de la infancia,
tan agradable, procedía de las fábricas.



jueves, 11 de diciembre de 2014

fragmento 2



¿Cómo dormir en las llanuras negras?

Si fueron fin
del día los gredales y del sol la lumbre
pajiza y pegajosa,

a qué ahora tal sofoco de sombras y nada.



                                                                      -fragmentos del desierto-




martes, 2 de diciembre de 2014


Acostumbraba a perseguir seísmos
por sus párpados dormidos; en ellos
adivinaba signos 
de espléndido arrecife.

Si huían ágiles, escuchaba
dromedarios de vidrio
partiéndose en aullidos, multitudes
avanzando por la plaza,
ruidos bruscos de tropiezo,
la caída sin pulmón
y el precipicio.

Si lentos 
tensaban para abrirse,
olía robles, vivía sauces,
sentía brazos entregándole 
su búcaro amarillo.

Pero si pronunciaba palabras
-cuando sus párpados dormidos-,
cubierto con la sábana,
evocaba canciones o facturas
para no entender nada;
no fuera que avanzaran hoces,
martillos, a demoler sueños.



                                                  -de Los Ingenios del Tedio-




sábado, 22 de noviembre de 2014



Como garras corona 
el crepúsculo
la montaña de tu 

                                     ausencia.

Florecen 
estrepitosamente 
nubes en tromba.

Cede el lila

y eso es casi todo.

                       

                                                 -de Alquimia-



-fotografía de Marta López-




jueves, 20 de noviembre de 2014

disfraces



¿Cuándo fue aquello de salir calvos
a la calle, con túnicas de raso
y un par de muérdagos en cada mano,
buscando un tronco o una rendija cálida
como búhos sin presa y sin cobijo?

¿Cuándo aquellos clarinetes reían,
llevando los ojos hacia el poniente,
que no somos más que vino y cordero?

¿O tal vez ahora es cuando sucede
y es ahora el desfile y ahora es martes,
aunque parezca ocaso de festivo
y la calle simule pasarela
que alberga disfraces de alta costura?

Yo ya no recuerdo, después de todo,
si empezó el mismo día el dolor
o si fue algo más tarde; quizá hoy,
llena la casa de pechos y dulces.

Yo ya no recuerdo -después de todo
para qué acordarse de grises días-,
qué nos hizo caminar con las ingles
punzadas, las miradas decaídas,
detrás de esa algarabía que espanta
el torpe pasear de las palomas.

Yo ya no sé por qué se levantaron
muros que venzan el paso del tiempo,
si nada ha sucedido y nada ocurre,
y todo es demolido mientras Ella
Fitzgerald canta un blues en el balcón
invisible: make love to me, my darling.

                                       
                                                      -de Poemia-




jueves, 13 de noviembre de 2014

esperanza


                                     
              


Veremos qué nos aguarda:
si nada, como siempre,
o si nada, para variar.






sábado, 8 de noviembre de 2014


Desfila un cauce de lava en blanco,
el lento declinar del rayo en la pared,
un borde de cereza que rechina
como cualquier tarde...
y es niebla,
compás de mecedora o tormenta,
perverso arrullo
de fisuras hondas, de barrancos
que se forman y perduran
por más que el océano intente
recuperar, entre ojos o piedras,
los palmos perdidos.

Similar vaivén
una, dos
avenidas más arriba, igual
roce de color en las cornisas,
idéntico balanceo.

Seco estruendo el del humo,
la vida,
quise decir.

                               
                                                            -de Los Ingenios del Tedio-




sábado, 1 de noviembre de 2014

planes para la fiesta




Duro cerco el de la migraña.
Duro enfrentarlo cuando la mano danza y muestra
la jugosa exactitud de la cintura.

Dura premonición de lo que al punto
será terca escorrentía entre los dedos.

Duro a secas, como golpe en hueso.

Así las cosas, mejor darse a anochecer,
prestarle espalda
desnuda a la barriada,
y echarse con decoro
dulcemente hacia el olvido.

Duro cerco.

En la calle: la soledad y el viento, y el duro canto
de los primeros pájaros.


                                                                           -Quinto Movimiento-





domingo, 26 de octubre de 2014


Sea el preludio simple,

abierta la mano al recuerdo.
Entremos a un instante ineludible,
acaso una pausa,
una presencia de cipreses
inclinándose.

Quiebre
la penumbra el declive
infinito que adormece,
las cruces de un camino al olvido
adrede ignoradas.

Surja el beso,
deseo de luz
para ojos idénticos,
sufijo desprendido
de sinceras humedades.

Y a espaldas, aquí,
donde tanto fue soñado,
amemos nuestro odio,
odiémonos para acercarnos,

comencemos.


                                                                  -de Olalva-